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Otra historia sobre la reforma liberal, digo laboral...

Los ciudadanos contemplamos atónitos como un país que se encaminaba a un “aterrizaje suave de la economía” como se vino a decir en los medios de comunicación, haciéndose eco de medios políticos y de esos llamados “economistas mediáticos”, hemos pasado a una recesión económica sin precedentes, que amenaza a largo plazo a la estabilidad, no solo, del estado del bienestar para los ciudadanos, sino la propia viabilidad del estado español en el escenario internacional.

El anterior gobierno del Presidente Rodriguez Zapatero, no supo gestionar los comienzos de la crisis, que siendo de carácter internacional, fue mas pronunciada en el estado español por su notoria incapacidad, generando dudas de liderazgo, tanto dentro, como fuera. Fue un gobierno que no sabía que hacer, acostumbrándonos a decir un día, a desdecirse al siguiente, y vuelta al principio al siguiente. Los mercados financieros castigaron, sin piedad, esa política titubeante y acabaron poniéndonos en su punto de mira junto a Portugal, Grecia o Irlanda, y nos asignaron la calificación de PIG (cerdo).

Cuando este nuevo gobierno, toma las riendas tras las elecciones en noviembre, entra empecinado en su posesión de la verdad. La receta contra la crisis es absoluta, cierta e indiscutible: Austeridad y flexibilidad laboral. Y hay que hacerlo ya. Ni cien días han tardado en organizar una reforma laboral agresiva sin precedentes, como ninguna otra, y unos presupuestos que prevén recortar más de 26.000 millones de euros. Servicios básicos como sanidad, educación, o incluso bomberos, están sufriendo recortes, y causando deficiencia en los servicios prestados a los ciudadanos, y por supuesto recortes en todas las inversiones en I+D+I, siendo muchas suprimidas. Brillante Sr. Rajoy: Ni cien días en provocar la octava huelga general de la democracia con la deuda pública a 356 puntos básicos, casi descontrolada. ¿Esta es su idea de “ser normal”, de “generar confianza”, de “seriedad de Gobierno”? No. No clamaré por el regreso de Zapatero.

En TA, entendemos que la reforma laboral, no puede ser efectiva en el estado español tal y como se ha planteado, generando el efecto contrario por varias razones: España no tiene el tejido productivo de otros países ni una economía tan dinámica. No es la ley la que genera ese dinamismo y productividad sino la capacidad competitiva del país, y eso va estrictamente ligado al desarrollo en I+D+I, aspecto en el que España acumula un importante déficit. El consumo interno se verá afectado por la inestabilidad y los despidos de las empresas que se ven acosadas por una recesión frente a su exceso de capacidad, lógico en un escenario recesivo. Igualmente, España, sufre de un grave problema de desequilibrio estructural territorial. Un punto, que, o se compensa o acabará generando una grave fractura social. Por tanto entendemos que esta reforma laboral lo que garantiza es un 2012, con un PIB negativo del 3,5%, sin tener en cuenta los efectos de los recortes sociales que conoceremos hoy en los Presupuestos Generales del Estado.

¿De dónde obtenemos esta cifra? Se estima que cada 10.000 millones de euros de recorte en los presupuestos Generales del Estado, se provoca una caída del entorno del 0,8% en el PIB. Si en estos momentos las previsiones oficiales están en un descenso del PIB en españa del -1,5%, si contabilizamos el efecto de los presupuestos presentados por el Gobierno Central, la cifra se dispara al -3,5%. Con esto el Gobierno espera reducir el déficit fiscal al -5,8%. Pero, ¿Soy el único que lo piensa? ¿No falla algo en esta cuenta? Porque si baja la economía un -2% adicional, ¿No caerá el consumo interno en picado? Y si este cae ¿No caerán los beneficios de las pequeñas y medianas empresas que aún se mantienen? Y si esto sucede, y con esta reforma laboral, tan flexible, ¿No despedirán mucho más? Y si nos vamos a 6,5 millones de parados en la EPA, ¿No se hundirán los ingresos por recaudación fiscal? Y si esto pasa, como consecuencia lógica, ¿No se disparará el déficit a cerca del -10%? Y si esto pasa, ¿Alguien me puede decir, a como se tendrá que pagar la deuda del estado? Simplemente entraríamos en una espiral de tipo “griego” o “portugués”. El desgobierno del empecinado Presidente Rajoy, está determinado en conseguir esto lo antes posible.

Y las Comunidades Autónomas como Valencia, ¿Podrán evitar un “Default” como el que se evitó en Diciembre cuando el Gobierno avaló la deuda Valenciana a 3 días del escándalo? o ¿Qué pasara cuando el Gobierno no tenga casi liquidez? Este año, nos vamos a acordar de Standard & Poors, Moody’s, Fitch, y de la madre que los parió (que me disculpe la buena señora). Esto probablemente se traducirá en una gran salida de capitales de este país creando un gran agujero en la balanza de pagos financieros, que descompensará a su vez el efecto positivo de las exportaciones y el turismo hasta el máximo extremo. Porque después de lo del tratado de Marruecos, ya no podemos hablar del sector agrícola.

El problema profundiza amenazando con la esencia de la sociedad en la que hemos vivido en los últimos treinta años. Vivimos inmersos en una ola de pensamiento neoconservador, que incita a la austeridad como verdad absoluta, siendo los mercados financieros los guardianes de las nuevas premisas. Nadie puede oponerse al movimiento del capital. El desmantelamiento progresivo de los sistemas de protección social y su sustitución por servicios privados es lo que subyace. Existe un gran pastel, muy rentable, pero que solo algunos podrán pagar. Se pretende degradar lo público hasta su extenuación relegando a la mayoría social a la indigencia. El capital por tanto tiende a concentrarse en pocas manos, y se pretende que cada vez sean menos los que cuenten.

En este contexto, si la situación no da un vuelco sustancial, los aragoneses debemos de cuestionarnos nuestro futuro, como todos los demás. Esto es cada vez más un barco que se hunde y deberemos como pueblo, o como sociedad, pensar en salvar los muebles. Nada más que eso, ¡Y nada menos! Porque navegamos en un estado que no está siendo capaz de desviarse de la senda del colapso, y a este ritmo, deberemos de elegir entre colapsarnos con él, dentro de un modelo de organización territorial caduco y sin futuro, o adaptar la nueva situación económica a una nueva relación entre el Estado y Aragón, e incluso asumir la defunción del propio estado si este no se adapta.

TA es un partido nacionalista y soberanista aragonés, no como consecuencia de una ideología política excluyente, sino por mero instinto de supervivencia. Los que hoy acusan al nacionalismo aragonés de radical, fácilmente pueden ser vistos como opresores cuando la sociedad despierte, que ya lo está haciendo.

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