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Oportunidad o crisis

Oportunidad o crisis

Aunque entre el común de los mortales, la palabra crisis tiene un significado peyorativo, un momento traumático en la vida de cualquiera que puede degenerar en una situación inestable a nivel social, familiar, etc.; no podemos olvidar que  otro significado que encontramos es,  tiempo y proceso de cambios en una realidad que se desestructura para evolucionar o no.

Mientras, nuestros próceres,  se afanan por hacernos creer que cualquiera de ellos tiene la solución mágica para solucionar nuestra tremenda crisis económica y por ende social y como no de valores, ya que no se puede olvidar que este tipo de épocas son las que suelen llevar a los seres humanos a tiempos de revolución, de guerra y porque no decirlo de dictaduras y fascismos.

Tal vez por eso, por esa falta de nuevos conceptos, de ideas y proyectos, ante la improvisación de nuestros gobernantes, ante el pesimismo y la perdida de la confianza que todo esto genera entre los ciudadanos, nosotros, desde TA, queremos tener la iniciativa de retomar la crisis como un posible momento de cambios positivos para Aragón, si somos capaces, cuantos más mejor, de apoyar y comprender que una de las primeras acciones que deberíamos adoptar como pueblo, es la necesidad imperiosa de encontrar una nueva forma de gobernarnos.

Y, con el peso especifico de nuestro discurso, que ha ido afianzándose con el paso del tiempo, dando nuevas perspectivas, visiones valientes y muchas ganas de trabajar, comprendemos que ante la situación a la que nos han llevado estos malos gobiernos, tenemos la obligación de poner en practica la política que desarrollamos en la ponencia política y social de nuestro ultimo congreso.

Las comunidades forales, Navarra y el País Vasco, han demostrado ser capaces de resistir mejor económicamente que el resto del estado. Sus haciendas y sus gobernantes han realizado las correcciones pertinentes y han dado impulsos a su economía real, mientras los demás esperábamos a ver que se decía en Madrid. Las cifras lo dicen todo, tanto en su índice de paro, que es claramente inferior a la media del estado, como a que están  logrando ligeros crecimientos en sus economías. ¿ No tenemos igualmente derecho los aragoneses, por historia, por justicia, a querer desarrollarnos así y no como hasta ahora,  siempre bajo los designios de Madrid, donde ni nos conocen ni les importamos?

Además resulta bastante incomprensible que sigamos manteniendo nuestro sistema foral en el derecho civil y el resto se obvie, porque no interesa. 

Los fueros, en su día, significaron un aliciente para venir a instalarse en Aragón. Ante nuestra escasa población, esto es endémico en nuestro territorio, la apuesta por respetar unos derechos que hoy llamaríamos ciudadanos e incluso humanos, atrajo a muchos nuevos habitantes que fueron conformando lo que hoy en día conocemos como Aragón. Incluso entre los “liberales” del S XIX, en españa, el estudio de los fueros les sirvió para elaborar políticas democratizadoras, que por desgracia, nunca llegaron a buen puerto hasta bien entrado el siglo XX, con varias guerras y dictaduras de por medio.

Pero nosotros, los aragoneses, seguimos en la dictadura de quien por derecho de guerra abolió aquellas leyes que nos daban forma como pueblo, aculturizandonos y rescribiendo nuestra historia hasta hoy. Es por esto por lo que defendemos la regeneración democrática para Aragón,  buscando recuperar el esplendor que nos hizo ser uno de los estados europeos más florecientes de la Edad Media y el Renacimiento, no hay democracia si no hay restitución a las victimas, si no hay justicia para los vencidos y aquí siempre hemos visto lo contrario, cuanto peor mejor para el estado y para nuestros poderosos vecinos que se muestran a veces tan imperialistas como Madrid

Nuestra memoria histórica, después de tantos años, sigue perdida y todos aquellos que se esforzaron por un Aragón mejor, olvidados por la historia oficial

Por eso, ante la crisis, lo que hay buscar son cambios positivos, no nos podemos quedar en el pesimismo español, en las subvenciones clientelistas que nos desangran a unos para hacer transfusiones a otros.

Solidaridad si, pero como nosotros queramos.

Desarrollo industrial y económico si, pero con nuestras propias perspectivas y proyectos, que no tienen porque ser los que se nos imponen desde Madrid. Aprovechando el amplio potencial de nuestros profesionales, para que no tengan que emigrar, aprovechando nuestra universidad y escuelas profesionales, nuestros emprendedores y emprendedoras. Tenemos un amplio territorio lleno de oportunidades, un medio natural todavía envidiable en muchos lugares de Aragón y la posibilidad de elaborar planes para la creación de empresas relacionadas en su protección y desarrollo. Un valor que hoy en día atrae turismo y riqueza pero que debe contar con respeto y transparencia en su desarrollo.

Hay también un claro potencial en el crecimiento de trabajo relacionado con la acción social, empleo sumergido que debería sacarse a la luz para beneficio tanto de los cuidados como de los cuidadores. 

Que nuestros impuestos sirvan para terminas nuestros grandes proyectos: la travesía central y  el desarrollo de nuestros ferrocarriles y aeropuertos, que servirían para crear numerosos puestos de trabajo relacionados con la logística, aprovechando verdaderamente nuestra situación estratégica

Oportunidades son lo que nos deberían de sobrar a los aragoneses, pero esto solo será posible si nuestras relaciones con el estado cambian de un modo sustancial, sin miedo, convencidos de que un sistema foral nos llevara a cotas más altas de desarrollo, de soberanía y  autogobierno.

Araceli Cucalón
(Vicepresidenta de TA)

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